“A mi me pasó algo parecido al grabado de M. C. Escher cuando salía de la casa de Charly después de dos días seguidos de estar componiendo. Los ascensores no andaban y bajé por las escaleras. Pero el portero estaba durmiendo (en horario de trabajo) y nadie salía ni entraba al edificio. Volví al 7° piso para pedirle las llaves a mi compadre y al regresar a la planta baja me dí cuenta de que si salía del edificio, Charly se quedaba sin llaves. Nuevamente siete pisos por escalera ascendente y después de varios intentos de buscar una solución al problema, coincidimos en atar el llavero a un hilo para que él pudiera rencontrarse con su “open doors”. Pero existía la complicación emergente de que las llaves estarían colgando fuera del edificio y yo tenía que esperar que alguien pasara por la vereda y gritarle que me abriera la puerta. No era tan difícil. Cuando logramos encontrar un carrete de hilo de 7 pisos de altura, atamos el llavero y emprendí el nuevo descenso. En realidad no fue necesario, porque al salir del departamento, me dí cuenta de que el ascensor funcionaba y al bajar, la puerta de entrada estaba abierta porque el encargado se encontraba baldeando la vereda”.
Pipo Cipolatti

“Pipo Cipolatti. Lo que nunca se dijo”. Edit. Distal
No hay comentarios:
Publicar un comentario