domingo, 23 de diciembre de 2018

Te acuerdas de Billy Bond cuando cantaba la del limon?

Un día me llama por teléfono Oscar Lopez , me dice que Charly estaba en Buzios , si yo lo podía ayudar para alguna cosa. En un viaje de esos me voy a Buenos Aires , me encuentro con Celasco, que era el dueño de Music Hall, y negocio sacar un sello que fuera distribuido por Music Hall. Hice un negocio medio multinacional, iba a ser un negocio bien armado. Hacemos punta con Charly, que ya estaba en Buenos Aires y estaba bien. Nito que también estaba bien, Pastoral, que estaban fuertes y yo hago un disco para divertirme un poco. Lo llamo a Charly, le digo - Charly, tengo un negocio para hablar con vos, tengo que encontrarme con vos - Que hacés Bondo, hijo de puta - y no sé que. Fui a la casa de Charly solo, sin Oscar Lopez, porque estaban peleados, tomamos un café y le digo - mirá, tengo tanta guita para hacer un long play, lo vamos a hacer de tal forma, de tal forma - Bien, el juego super abierto como siempre fue con Charly, le gustó la idea y arreglamos para firmar contrato al día siguiente. El mismo día lo fui a ver a Nito y cerramos, ahí me voy a ver a Pastoral que no los conocía, fuimos a cenar, halé con los chicos y arreglamos. Al día siguiente a las 9 de la mañana fui a Music Hall, le dije a Celasco si tenía una maleta con la guita pronta porque había que pagarle a los músicos en el momento, me dijo - sí, no hay ningún problema -. No me acuerdo cuanto era pero era una suma importantísima, creo que eran 100 o 150 mil dolares en cash, en dinero. Armaron los contratos, a las 11 fueron cayendo, firmaron y se llevaron la guita en el momento. Negocio cerrado, de un día para otro montamos un sello que se llamaba Sazam Records. Dos días después me reuní con cada músico para ver la pretensión que tenían y nos mandamos a Brasil a grabar. Alquilamos una casa en San Pablo, los chicos se quedaron en casa ensayando durante 20 días, un mes; cuando estuvo pronto entramos a grabara en el Estudio El Dorado y mezclamos en la ABC de Los Angeles. Yo había montado un negocio que era un sello discográfico distribuido por Music hall , un negocio que era nuestro, el negocio con Celasco fue hecho en bases serias, tipo yo soy socio, no soy patrón ni empleado, como eran las relaciones siempre con esa gente. , entonces exigí que fuera un negocio bien hecho , con una productora que tenga vida propia, inclusive dejé dinero para que Oscar montase una oficina, con gente para mantener, pero volví de grabar los 4 discos, después de 3, 4 meses, Oscar Lopez estaba sentado al lado de Celasco y me pareció que se había jugado para otro lado. Yo lo miré y le dije - Oscar, este no es el negocio que nosotros necesitamos, nosotros precisamos independencia - Bueno, que si, que no, aquella historia, lo llamo a Charly, le digo - Charly, mirá tenemos un disco más, arreglate, el contrato es tuyo, exigí lo que dice el contrato, producítelo vos - porque yo no podía quedarme en esas condiciones en Buenos Aires, entonces continué mi carrera aquí en Brasil.
Billy Bond
“Historias del rock de acá. Primera generacion”. Ezequiel Abalos. Editora AC

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Intuición

“La grabación de “Solo le pido a Dios” fue algo impresionante. En realidad, no la pensaba grabar, no la tenia muy en cuenta porque era una canción que tenia todas las estrofas iguales. Pero un día, cuando ya estábamos mezclando el IV LP llega al estudio ION Dino Saluzzi , uno de los músicos con los que Gustavo Santaolalla me dijo que tenia que tocar cuando lo vi en Los Ángeles de la escala de regreso de Europa.
Empezamos a hacerla y después la trabajamos por partes hasta completar unas cinco tomas distintas. Pero el técnico Amilcar Gilabert había grabado la primera pasada, tocada en vivo, para tenerla como referencia. Como no sabíamos cual de los bandoneones incluir , volvimos a escuchar la primer versión, la de referencia. Justo en ese momento, como a las dos de la mañana, Charly, que estaba deambulando por Buenos Aires, entra al estudio y se queda impresionado con el tema y dice que hay que dejarlo así, que es perfecto. La pusimos al final del disco, hasta que Oscar López la escuchó y decidió ponerla como primer tema porque, según él, era el mejor de todos. Enseguida pasó de ser una canción más, medio monótona, a una especie de himno nacional”.
“Leon Gieco. Cronica de un sueño”. Oscar Finkelstein / Leon Gieco. Edit. Planeta

Escucho el beat de un tambor

Fueron exactamente diez días de grabación en Buenos Aires. Llegamos con unas maquetas que había hecho Charly en su casa y empezamos a trabajar sobre los temas que estaban bastante claros, en general. Nos conseguimos una evolución de la famosa Drumulator que era la SP12, la misma marca pero un modelo más moderno. También conseguimos unos samples mágicos de batería, que son los que se escuchan en casi todo el disco, y que no me acuerdo de dónde salieron. El dueño del estudio dijo un día: “Pasó Ricardo y te dejó esto”. Y yo pregunté: “qué Ricardo?”. “No sé, un muchacho que dijo que no sabia si te ibas a acordar, pero que te dejaba esto”. Pero igual miré. Eran diskettes. Puse el primero y no podíamos creer el sonido que salia de ahí adentro. Fue magia”
“Rec & Roll. Una vida grabando el rock nacional”. Mario Breuer. Edit. Aguilar

No importa si te queres ir

“A mi me pasó algo parecido al grabado de M. C. Escher cuando salía de la casa de Charly después de dos días seguidos de estar componiendo. Los ascensores no andaban y bajé por las escaleras. Pero el portero estaba durmiendo (en horario de trabajo) y nadie salía ni entraba al edificio. Volví al 7° piso para pedirle las llaves a mi compadre y al regresar a la planta baja me dí cuenta de que si salía del edificio, Charly se quedaba sin llaves. Nuevamente siete pisos por escalera ascendente y después de varios intentos de buscar una solución al problema, coincidimos en atar el llavero a un hilo para que él pudiera rencontrarse con su “open doors”. Pero existía la complicación emergente de que las llaves estarían colgando fuera del edificio y yo tenía que esperar que alguien pasara por la vereda y gritarle que me abriera la puerta. No era tan difícil. Cuando logramos encontrar un carrete de hilo de 7 pisos de altura, atamos el llavero y emprendí el nuevo descenso. En realidad no fue necesario, porque al salir del departamento, me dí cuenta de que el ascensor funcionaba y al bajar, la puerta de entrada estaba abierta porque el encargado se encontraba baldeando la vereda”.
Pipo Cipolatti
“Pipo Cipolatti. Lo que nunca se dijo”. Edit. Distal

Un chico conectado con la ciencia

Carmen Moreno comenzó a trabajar fuerte en radio, como productora de “Folklorísimo”, un programa muy exitoso en donde distintas estrellas de la canción telúrica se convirtieron en invitados estables. Carmen les habló a todos de su hijo, y no exageraba cuando decía que era un Mozart de nuestros tiempos. Eso lo comprobó Mercedes Sosa, un día en la casa de los García Moreno, al escuchar tocar a Carlitos y comentarle por lo bajo a Ariel Ramírez: “Este chico es como Chopin”.
Otro de los que se sorprendieron fue Eduardo Falú, quien descubrió que lo de Carlitos iba más allá de un talento natural para la música. Una noche, en un show producido por Carmen, se puso a ejecutar la guitarra para probar sonido. A poco de tocar se escucha una vocecita:
—El maestro tiene una cuerda desafinada —le dice Carlitos a su madre, que no pudo evitar que Falú escuchara.
—A ver ¿qué es lo que dice el chango? —se acerca Falú, divertido.
—Nada, Eduardo. Le pareció que había una cuerda desafinada —intentó zafar Carmen.
—¿Ah sí? ¿Cuál es? —insiste Falú.
—Ésta —le responde Charly señalando la quinta cuerda.
El maestro hace vibrar el La y comprueba que, efectivamente, está desafinada. Así todos descubren que Carlitos tenía oído absoluto, una capacidad con la que nace solamente una persona entre cada millón.
“No digas nada”. Sergio Marchi. Edit. Sudamericana

sábado, 27 de octubre de 2018

Alguien en el mundo piensa en mi

“En la mitad de la grabación de “Say no more”, en Madrid, noté que todo lo que estaba haciendo era para una sola persona. Hice “Canciones de jirafas” y traté de hacer otra cosa, pero no me salió. Uno siempre tiene la gallina de los huevos de oro, que puede ser objeto de tu amor o de tu sufrimiento o de lo que sea...y si es la mujer de un amigo, se pone un poco denso el asunto. Incluso me asumo como traidor. Sin embargo, yo no la deseaba. Era otra cosa, era una musa. No era que me la quería coger, no era ese el asunto. Era una cosa que podía ser o no, pero en este caso eso no tenia mucho que ver. A mi me deslumbraba su cerebro y el hecho que me dijera: “¡Salta!”.
Cuando todos te tiran para abajo, siempre hay alguien que te dice “seguí” o “saltá”, y es justamente todo lo contrario a lo que te dicen los demás. Como uno es antagónico, no le sirven para nada esos consejos, jamás les hará caso. Es como decir: podría irme a otro lado pero “alguien en el mundo piensa en mi”. Esa persona es Mónica, claro.
Charly Garcia


“Antología del Rock Argentino”Maitena Aboitiz. Ediciones B

Vas a matarme con tu forma de ser

“Yo vivía en un departamento con una amiga hermosa que se llamaba Susana Herrera, la cual me presentó a Charly Garcia en una fiesta en la que estaban Boy Olmi, Susù Pecoraro y compañeros de ella de teatro. Me había cruzado con Charly anteriormente, pero nada...
A esa fiesta fueron Charly y David Lebón a mostrar el primer demo del primer disco de Seru Giran. Yo era super fan de David, de quien tenia su disco solista, que se llamaba David Lebón.
David de había cortado el pelo. Entramos juntos a la fiesta en lo de Susana. Recuerdo que justo se me cayó una botella de vino y me encontraron en medio de un maremágnum, entre vidrios rotos. La cuestión es que David entró y se puso a tocar “Seminare”. Entonces le dije: “Che, que bien que cantás, pero porqué no te cantas una de David Lebon?”. Primer papelón, pedirle a David, sin haberlo reconocido por su cambio de look, que tocara un tema suyo”
“la mejor etapa de mi vida fue a comienzos de los 80’. Gracias a Daniel Melingo conocí a Vivi Tellas, que había empezado a dirigir a las Bay Biscuit. Ensayábamos todo tipo de números totalmente desopilantes, maravillosos e increíbles cuando nos convocaron para un evento llamado “Danza Abierta”.
Charly había ido a ese evento con Zoca y Daniel Grinbank. Como es un genio, un avanzado, dijo “quiero esto para mí”. Nos llamó para participar de los shows del teatro Coliseo en diciembre del 1981. Fue de manera informal. Nos llamó: “Hola, quieren venir a tocar?” Porque nada era serio, gracias a Dios, la pasábamos bien. Obviamente no había dinero ni nada, y nosotros fuimos.
Después de “No llores por mi, Argentina”, Charly nos presentó. Salimos a hacer “Marcianita”. La gente nos abucheó. Tenia que concentrarme para hacer el pasito y no me importaba el griterío porque era muy fuerte lo que pasaba. La gente no se daba cuenta de que si estábamos ahí era porque Charly nos había contratado. Ya conocía a los Seru Giran pero no era íntima, así que me encantaba estar con ellos en el show, saludarlos en el camarin y que se yo. Lo mas gracioso de todo fue la explicación que me dio Vivi Tellas: “el espectáculo no era el Coliseo, era un observador de lo que sucedió en el Coliseo, la gente abucheándonos y nosotros actuando”
Fabiana Cantilo


“Seru Giran. La historia” Walter Dominguez. Edit Planeta

Algún día vas a ver al cretino gritar