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jueves, 6 de agosto de 2020

Vos sos Dios, vos sos gardel, vos sos lo más.

El 23 de octubre de 2001, Charly cumplió 50 años. “Es a la medianoche, en el Say No More Bar de El Salvador 4714, entre Armenia y Gurruchaga”, me dijo el Zorrito Quintiero por teléfono.
“Al entrar al lugar, el Artista ya ocupaba el escenario con una camisa roja abierta, anteojos alargados de marco negro y el pelo hasta los hombros, junto a Mario Serra, Diego Murray, Mariela Chintalo y Maria Gabriela, quienes conformaban su banda de entonces”. “Al verme entre la gente, García me hizo señas para que subiese por uno de los costados. Interpretaba “In my life”, cerrando sus ojos en la parte instrumental del piano. Se lo veía como iluminado, afianzado en la categoría de ídolo popular. Un simple vistazo hacia proveer que a futuro iban a existir estaciones de subte o avenidas con su nombre y que, quizás, su imagen alcanzaría mas peso que la del Gardel actual”.
- Chaaaarlyyy, tocá “Fantasy”!!! - gritó una chica por décima vez.
- ¡Callate, lechuza! - retrucó él por el micrófono.
Los flashes fotográficos que partían desde el publico refractaban sobre el escenario. “No me saquen mas fotos, ¡hagan como si ustedes también fuesen famosos!”, les gritó García, ingenioso.
Solemne, el Líder Carismático, definió la próxima formación que lo acompañaría: “Que vengan Cerati, Pedrito y Fernando, que llegó de España”. Serra me cedió los palillos, Pedro Aznar ingreso con un Rickenbaker color crema, Gustavo enchufó una guitarra en el amplificador de atrás y, sin mediar palabras, comenzó “Dear Prudence”, que precedió a otros clásicos de The Beatles y al “El día que apagaron la luz”. Cerati, balanceándose al ritmo, acompañó cada compás con arpegios precisos, mientras Pedro armonizaba voces de otros chakras o galaxias. Luego subieron Maria Gabriela y Fabian, e hicimos “Shisyastawuman”, la leboniana “Dos edificios dorados” y una extensa “Fanky”. El Artista se mostraba feliz, diciéndoles a los fans que “ustedes son creaciones mías” y volviéndolo loco a su asistente Gabriel Ganem, antes de estrenar “Influence”, una canción del norteamericano Todd Rudgren que versionó en español.
Mas tarde, apretados en los camarines, García me tomó del brazo con sus garras de uñas pintadas de negro. ¡Voy a filmar un dvd, man. Soy un genio, soy lo más. Traéte el bandoneón al Coliseo y hacemos el Extraño...Uuuhhh”, dijo perforándome el tímpano e inundándome de olor a Jack Daniel’s, antes de volver al escenario, declarar que “Say No More se la re banca” y arrojarse al público de cabeza, como si lo hiciese a una piscina. Por supuesto, salió ileso.
“Mientras otros duermen” Fernando Samalea. Sudamericana. 2017

viernes, 15 de mayo de 2020

Sweet home Buenos Aires

“De repente se acercó Garcia: - ¡Wwwooouww, que flash! Esto está igual que en la época de Adiós Sui Generis. Acá estuve sentado con la galera y el traje blanco! - comentó entretenido, antes de agregar “Venite a casa mañana” y desaparecer como un cohete hacia la calle Eduardo Madero.
Al día siguiente, aun con cara de dormido, bajo el sol que pegaba de lleno en el portal, toqué el timbre del departamento 15. Mientras el ascensor antiguo de metal negro fue elevándose piso a piso, escuché música a un volumen cada vez mayor: era la parte “acústica” del show de ayer, la de la darbouka. Me abrió la puerta una de sus “aliadas”, con sonrisa de póster adolescente y brazalete. Al entrar, observé las paredes, cubiertas con frases y pegatinas de hojas de revista dibujadas encima. García las llamaba “intervenciones”. Su hábitat, una obra conceptual en sí mismo, parecía la exposición de un artista iluminado del Instituto Di Tella, pero con tendencias aún mas furiosas. El mismísimo Jorge Romero Brest hubiese quedado fascinado.
- Escuchá, escuchá, wwwuuuaaauwww, grabé todos los instrumentos por línea con la Roland D8 - dijo al verme ingresar a su cuarto.
Mientras tanto, continuó efectuando una innumerable serie de grabaciones sobre el audio en vivo. “¿Cómo habría hecho para llegar al Luna con su guitarra y grabador, conectarlo correctamente a la consola de monitores, dejar su aparato grabando y ser parte del show al instante?”, me pregunté. Su capacidad para los desafíos técnicos, al estilo de la serie Mac Gyver, seguía sorprendiéndome. Como si hubiese leído mis pensamientos, él mismo me dió la respuesta: “Hay gente que se cae de una silla y se mata, en cambio yo me tiré de un noveno piso y acá estoy, man...Feel the power!”
Suficientes horas después, bajé nuevamente por el ascensor. Desde su cuarto, resonaba “Three of a perfect pair”, la canción de King Crimson: “One, one too many schizophrenic tendencies, keeps it complicated, keeps is aggravated , and full of this hopeless, oooohhhh, what a perfect mess....
“Mientras otros duermen” Fernando Samalea. Sudamericana. 2017

viernes, 17 de enero de 2020

Dileando con un alma

“Al día siguiente, Garcia viajó a Texas. El pretexto era el evento de una discográfica que incluiría la presencia de Pete Townshend, el guitarrista de The Who. Maria Eva, quien solía grabar a Charly en su estudio hogareño de Fitz Roy y Aguirre, mientras delineaban Kill Gil, voló a Estados Unidos para acompañarlo. La estadía, colmada de problemas e imprevistos, derivó en la inesperada internación del Artista por pancreatitis. Cuando logró regresar a Buenos Aires, el asunto empeoró. Sin duda, requería de un tratamiento medico. Una noche, con su amiga Marina Belaustegui y Kabusacki lo llevamos en ambulancia hasta la Clínica Santa Isabel de Caballito. Bastante preocupados, esperamos mas de dos horas en el hall, luego de que nuestro paciente estelar fuese subido al décimo piso. Pero, como si se tratase de una broma, una enfermera bajó a preguntarnos por él. Le dijimos que pensábamos que estaba internado arriba. Al rato se corrió la voz: ¡Charly García se había escapado!
Tres días después, volví a reencontrarlo en el Hotel faena, como si nada hubiese ocurrido. Continuaba firme con sus planes de grabación y de movilizar a la Humanidad entera. Contaba a los gritos su aventura a los Estados Unidos, pero interpretada de forma particular: “Llegué en silla de ruedas, fui al show de Pete con Adrew Oldham, me quedé unos días en un hotel y rompí todo, tipo la película Tommy, me quise escapar pero en el aeropuerto me invitaron a quedarme un una clínica. Ofrecieron cambiarme la sangre y yo me recopé. Me dieron flanes violetas y me inyectaron sangre de vírgenes del Amazonas, pero cuando llegué acá me internaron de nuevo”.
García había comenzado lo que él mismo definía como “recorriendo hoteles”, un peregrinar caótico que continuó por el Naciones, luego otro hotel cercano al Obelisco, un breve regreso al faena y por último el Holiday Inn del Paseo Colón. Por entonces le gustaba hacer declaraciones polémicas: “Yo soy lo más y todo lo demás no existe. O son sordos? ¡No entienden nada? ¡es todo negocio, solo para vender revistas? El rock se volvió una cagada. Ahora solo hablan de Shakira, de Juanes y de esos colombianos sin apellido. “. También observó graciosamente “¡vistes que los padres les cantan a los chicos para que se duerman? Bueno, ¡Yo quiero que se despierten! Ácido ante el micrófono. se permitía días de prensa amarilla, que en parte lo divertían mucho. Autoproclamado Rey de la Argentina, estaba decidido a llevar mucho mas lejos sus conceptos: “Los genios somos genios en todas las áreas; yo puedo ser un genio matemático, si quiero”, o “Yo soy todos los adjetivos que terminan en oso: vanidoso, orgulloso, morboso”. En su deambular, también ocupó una habitación en el Hotel Bauen. “No maten a los héroes!” gritó ante cámaras paparazzis al salir abruptamente y cruzar la Avenida callao, mientras insultaba a uno de los reporteros que hacia guardia en la puerta, sediento de drama. Pero, advirtiendo que no tenía un solo peso encima, Charly le preguntó con amabilidad al mismo periodista insultado: “No me llevás al Faena?”.
Como no contaba con una banda fija, el Artista me propuso hacer algunos shows informales. Pareció convencido de que él con un teclado o guitarra y yo, en batería, mas unas pistas pre grabadas en determinados casos, sería suficiente. La primera experiencia fue en Crobar, en los Arcos de Palermo.
- ¡Maestro, vos sos un adelantado! - le gritaron al Líder carismático en la puerta de entrada del club.
- No, los demás están atrasados...yo no imito a nadie.
- ¡Los demás te imitan a vos!
- Sí, me imitan. Ahora, hay que imitarme a mí, eh...
Ambos ocupamos el pequeño escenario de Crobar. Comenzamos a tocar sobre pistas de Kill Gil, trenzándonos en larguísimas zapadas que cada tanto dejaban asomar algún clásico. García se ofrendaba a su público ocasional en plan Dalí, asistido por una adolescente pelirroja que él llamaba “Florcita”, quien se mantuvo al costado del palco atenta a todo requerimiento. Con un disco inédito de dominio público - que una mano anónima había subido a internet sin su consentimiento -, el Artista continuaba su inclasificable cruzada. Como de costumbre, tenía en la manga buenas canciones, entre ellas “Pastillas”, “In the City” y “King Kong”.
“Mientras otros duermen” Fernando Samalea. Sudamericana. 2017

domingo, 2 de junio de 2019

In the city that never sleep

“La expectativa por el concierto de Sabina era enorme. Cuando ocupamos el palco del Luna Park, entre ovaciones, chiflidos y palmas, Garcia aún no había llegado al recinto. Luego de “Con la frente marchita”, donde se sumó Iván Noble. nos sorprendió ingresando por el costado del escenario . Empuñaba su Gibson SG marrón como un arma de guerra y nadie podría haberlo hecho con mas realismo. Caminando con un sutil balanceo, pasó por delante de la batería. Ni me miró, como haciéndose el ofendido porque yo estuviese tocando con otro artista y no con él. En broma y no tanto, a él le gustaba hacer valer cierta “exclusividad”. Pero el malestar duró lo que tardó en darse vuelta, sonreír y acercarse a mi tarima:
- whatever, Qué es todo esto, loco?Estamos en el Luna de Sui Generis! Guauu...Donde está Nito? Tocamos “Rasguñas las piedras” o el “Blues del levante”? No ,no, no!...Mejor hagamos este tema que hice antes de ayer. Seguime, es púm, cha, púm, cha - me dijo a los gritos, dándome la velocidad aproximada de una canción.
Tras tomar por asalto el escenario, sin chances de volver al repertorio del andaluz al menos por un buen rato, ensayó luego una suerte de balada que había titulado “Me voy a tirar del noveno piso”, también en alusión a los hechos recientes. Para finalizar, improvisamos un “set acústico” junto a Garcia y a Sabina al borde del escenario.
- Yo soy Dios! - gritó el Artista por el micrófono.
- No creo en Dios...pero sí en Charly García! - retrucó Joaquín, amenazándolo con un revolver de juguete.
“Los camarines fueron una fiesta del rock local, con Calamaro y Clota Ponieman como líderes, entre muchos otros presentes y colados.” “De repente, se acercó García:
- ¡Wwoouuuww, que flash! esto está igual que en la época de Adiós Sui Generis. Acá estuve sentado con la galera y el traje blanco! - comentó entretenido, antes de agregar “venite a casa mañana” y desaparecer como un cohete hacia la calle Eduardo Madero”

Mientras otros duermen” Fernando Samalea. Edit Dudamericana

domingo, 31 de marzo de 2019

Bailando a traves de las colinas

Previos llamados y saludos, Garcia, el Zorrito y yo quedamos en encontrarnos en el Soul Cafe. Esa noche , el RRPP Gaby Alvarez se movía entre la gente con el aplomo de los bendecidos. Tras arrebatarles los instrumentos al grupo Turf, nos trenzamos en una jam cuya longitud competiría con la de la Gran Muralla China. El Artista sugirió un hit tras otro, ante un publico reducido cuyo inusual evento tomó por sorpresa. “Esto es lo máximo, chicos, hay que repetirlo, toquemos en el Roxy y rompamos todo”, dijo Charly al despedirnos en la vereda de Baez al 200, mientras por los parlantes sonaba “Groove is in the heart” de Dee-Lite.
Poco costó organizarlo y podríamos preparar el repertorio allí mismo. El nuevo The Roxy de los bosques de Palermo era inmenso. Llegue a las tres de la mañana, la singular hora pautada de nuestro primer ensayo. Fabian, a un costado, hablaba por su teléfono celular. Divisé a Garcia sobre el escenario , dando directivas con amplios gestos. Al verme atravesar el recinto vació, dijo por el micrófono, impostando su voz: “Ok, whatever, esto es muy high: vos sos el dueño de España, vos sos el de Las Cañitas (señalándolo al Zorrito) y yo soy el Emperador del Universo...¡y estamos ocupadísimos!”. Estando todo listo y cableado, de improviso ordenó un armado diferente: “pongan la batería adelante y a un costado, del otro lado van mis teclas y el Zorri en una tarima, al centro y más atrás”.
Las tres madrugadas consecutivas de ensayos me hicieron olvidar cómo era dormir en una cama. El jueves 26, el día del concierto, llegué al apartamento de Coronel Diaz. Me abrió la puerta Santiago Zambonini, mi amigo de la infancia, que otra vez trabajaba con Charly. El líder quería que llegásemos al Roxy “como verdaderas estrellas”, a bordo de una limusina blanca. En su habitación sonaba Adiós Sui Generis a volumen infernal. “Juan Rodriguez mata, quiebra los ritmos como Keith Moon!”, gritó mirándome, haciendo la mímica de esos pases y fills de tom-toms y luego quedándose estático, haciendo la “V” con dos dedos al estilo hippie.
El vehículo de lujo nos dejó en la avenida Casares y Sarmiento, bajo el puente ferroviario verde. Anunciados como No Girls, comenzamos con “Parte de la religión”. “este es uno de los temas que más me gusta tocar”, dijo al anunciar “Con su blanca palidez” de Procol Harum. “El rap de las hormigas”, “No voy en tren”, “Mientras miro las nuevas olas”, “Peperina”, “Viernes 3 AM” y “Adela en el carrousel” dieron lugar a covers Stones como “Dejalo sangrar” y “Rain”, así como luego abordamos “A hard days night” de The Beatles. “No tocamos con Piazolla, no tocamos con Pugliese, pero tocamos con Samalea...estamos acá por él, ironizó antes de que hiciésemos una versión de “Influencia” con bandoneón. Continuamos con “tribulaciones, lamentos y ocaso de un tonto rey imaginario, o no”, la canción de Sui Generis, que nunca habíamos reflotado hasta entonces. Fue electrizante escuchar su voz encarnando al rey destronado por “ellos”, por un pueblo que pedía comida al grito de “¡Revolución, revolución!”
Durante esas cuatro horas hubo muchísimo espacio espacio para revisitar a Sui Generis, Serú Girán o La Maquina de Hacer Pájaros, y hubiésemos tocado mas de haber él integrado otro grupo. Es extraño lo que impulsa a la gente a realizar un concierto de semejante duración. !De habernos quedado en el camarin charlado entre amigos con bebidas frescas, no hubiésemos terminado transpirados como luego de una maratón atlética!
Envueltos en toallas, con un sol furioso en lo alto, volvimos a ocupar la limusina blanca hasta Coronel Diaz y Santa Fe. Desde allí transbordé un taxi hasta Palermo, pero no para dormir sino para ordenar mis maletas a toda velocidad. Aún resonaba en mis oídos el “Bailando a través de las colinas” del coro final, pero debía apurarme ya que en tres horas salía el avión rumbo a España. “La vanguardia es así”, recordé.
“Mientras otros duermen” Fernando Samalea. Edit. Sudamericana

viernes, 20 de julio de 2018

Demoliendo hoteles

“Una vez, contraté a Charly por ocho shows por las provincias. Luego de la primera fecha, el culiao rompió la habitación y me cobraron como diez mil dólares. Ahí nomás decidí llevarme todo - acolchado, televisor, cuadros, etc - , les pedí a mis asistentes que los reparasen y limpiasen como sea, con pegamento o thinner para sacar la pintura, y llamé al siguiente hotel de la gira. “Quiero una habitación, pero vacía, sin muebles”, les dije a los tipos. Entonces, fuimos poniendo todo ese decorado en cada nueva suite, que a su vez, este demonio iba rompiendo y nosotros arreglándolos cada vez. ¡Garcia hizo toda la gira sin enterarse que siempre tenía los mismos objetos y cuadros alrededor!”
Jose Palazzo
“Mientras otros duermen”. Fernando Samalea. Edit. Sudamericana

domingo, 11 de marzo de 2018

Escucho un tango y un rock!

El martes 19 de abril presenté Alhambra en el Teatro Alvear porteño. Incondicional, Charly apareció hecho una tromba e hicimos “No soy un extraño”, “Fanky” y “Anhedonia”, con un solo de guitarra suyo en el cual confesó haberse sentido “invadido por el espíritu de Pappo”, muerto en un accidente hacia poco.
El Artista bajó del escenario sonriente, polera negra y pipa en la boca, entretenido con la situación atípica de que fuese él quien quisiese tocar conmigo y no al revés.
- Que opinás del tango electrónico? - lo abordó un periodista.
- Que es un tanguero en una silla eléctrica!
“Mientras otros duermen” Fernando Samalea. Edit. Sudamericana

jueves, 1 de marzo de 2018

Me tiré por vos

“El Héroe Nacional ocupaba por entonces grandes titulares en la prensa amarilla. Pocos días atrás, en Mendoza, en un comentado episodio que movilizó al país, se había arrojado desde su habitación del noveno piso a la piscina del Hotel Aconcagua. “Cuanto tiene la pileta?”, le había preguntado al joven bañero que estaba acodado en un balcón de tres pisos mas abajo. “tres metros de hondo, pero recién la están llenan...”, le respondió sin lograr completar su frase. Vio caer al Artista con su malla roja y la cara pintada con manchas verdes.
Precavido, Charly había estudiado el angulo de caída de veinte metros con tres intentos previos: primero una repisa para CD, luego un Pinocho de madera, que golpeó el borde y se desnucó, y por ultimo un muñeco inflable del gato Silvestre, el cual impactó en medio del agua y le aportó la confianza necesaria para realizar la proeza.
Se dijo que había caído de espaldas, casi sentado, y que había salido del agua como si nada hubiese sucedido. También se rumoreó que una señora estaba dentro de la piscina cuando en el momento exacto del chapuzón, situación que, en caso de ser verídica, le habrá aportado un shock psíquico inigualable. Tras pedir una Coca Cola a quien fuese, Garcia quedó expuesto a las preguntas absurdas de los periodistas que hacían guardia y, por azar, terminaron transmitiendo en directo la zambullida.
- Donde dejaste la capa de Superman?
- En tu cuarto
- Te dió miedo?
- Y...un poquito si. Sino no tiene gracia.
- Cuando vas a volver a Mendoza?
- Yo ya estoy de vuelta!
- El fin de semana tocará Fito Paez acá. Te quedarías para tocar con él?
- Si el se tira de ahí arriba también, si.
El bicolor ya nos tenia acostumbrados a los despliegues locuaces ante una cámara periodística. Como un experto de ajedrez, medía a su contrincante hasta asestarle un lapidario jaque mate. Con elegancia, se valía de expresiones peyorativas.”


“Mientras otros duermen”. Fernando Samalea.
Edit. Sudamericana

sábado, 30 de septiembre de 2017

Telepaticamente

“Esa misma noche, pulsé el timbre en Mateo Lopez 6, donde estaba el estudio Red Led. Al vernos a través de la pecera, el Artista puso sus dedos en “V” y yo levanté mi puño derecho. Él tenía sus pelos revueltos hasta los hombros, la cara pintada de rojo, cual emblema de las extravagancias, y fue intercalando distintos lentes: redondos, plateados o anaranjados. Los comentarios sobre su salud eran alarmantes, aunque siempre escapaba con estilo del molde de quienes parecen tener alrededor a sus sepultureros, palas en mano.
Junto al ingeniero español Marcos Sanz, estaba grabando innumerable capas de voces, que en ese momento sonaban al mismo tiempo ¡Con letras distintas! Cuando los cuarenta y ocho canales se agotaban, ni lerdo ni perezoso, nuestro Héroe Nacional ordenaba mezclas en estéreo y volvía a registrar infinidad de instrumentos en los restantes cuarenta y seis. Durante las tomas, cambiaba de sonidos de teclado varias veces, mirando el display con su cabeza inclinada y apretando un botón con el dedo indice doblado, mientras continuaba tocando con su mano izquierda.
Para distraerme, fui recorriendo el estudio: era de estructura moderna, con techos vidriados, iluminación de avanzada, plantas exóticas y escaleras con barandas rojas. “Bjork y Sting vienen seguido, chaval”, me comentó un asistente al pasar.
- ¡Nandinho! Vení que hacemos “Tu arma” - gritó Charly, asomándose al vestíbulo con su remera deshilachada de Kurt Cobain.
Al sentarme en la batería, pónerme los auriculares y escuchar la música, comprobé que la referencia rítmica era inaudible, casi nula. ¿De dónde iría a agarrarme para tocar? Solo se podía apelar a la telepatía. Ademas, la paciencia de Charly era mínima: habría una única toma posible. Según él, todo estaba “genial” y “ya estaba”.
Mientras se ajustaba algún detalle técnico, charlamos a través del talkback.
- ¿Cual fue la primera peli que viste? - le pregunté con curiosidad.
- ¡Guauuuuu!...Lili, un musical con Leslie Caron. Me aprendí partes en el piano. Pero los muñecos de la pantalla me aterraban. Hitler, en cambio, me parecía una estrella de rock, con todo ese mambo freak.
- Esa no la vi. ¡No había nacido! - contesté.
- Yo usaba capas y me deformaba la cara con plastilina. ¡Pianos y candelabros, sí, señores! Dale, loco, que pasa?
- Vale, hombre, es que no me llega el canal de la caja - dijo Marcos.
- Whatever, entonces acercate que te hago escuchar “Con su blanca palidez”, el de Procol Harum - me dijo
- En serio grabaste ese tema? - le contesté sorprendido, apoyando los palillos sobre el cuerpo del bombo y levantándome.
- Mas bien...Stravinsky decía que los grandes compositores roban, no toman prestado...je je je...
en otras ocasiones, Garcia parecía extremadamente calmo. Se confesaba como en una sesión psicoanalítica, recostado en algún sofá: “Yo aprovechaba los viajes en colectivo para componer. Sacaba un papelito, dibujaba las cinco lineas de un pentagrama y escribía la melodía. “Un hada, un cisne”, la de Sui, la escribí en una servilleta, sentado en el asiento de la rueda. Encima, me animaba con temáticas que ni conocía: cuando hice “Quizás, porqué”, todavia no había estado con una mina, e imaginaras que “Cuando ya me empiece a quedar solo” es fantasía pura, you know?”
Se lo veía entusiasmado en esta nueva etapa, que planeaba titular “El Aguante”. Habia hecho covers de The Byrds, Small Faces, David Lebon y Chuck Berry (“Correte Beethoven”), ademas de reflotar “Tu arma en el sur” y “Lo que ves es lo que hay”, dos canciones antiguas. “La gente tiene sueños recurrentes, yo tengo melodías recurrentes”, justificaba con sorna”
“Mientras otros duermen”. Fernando Samalea. Edit Sudamericana. 2017

Algún día vas a ver al cretino gritar