jueves, 10 de agosto de 2017

Zoca Cola

Luego de divorciarse de Maria Rosa Yorio, quien terminó formalizando una relación con su amigo Nito Mestre, Charly García tuvo algunas relaciones breves y poco relevantes hasta que se cruzó casi por casualidad con una brasileña que lo deslumbró y que quedaría en la historia del rock nacional como una de sus musas mas importantes. Maria Zoca Pederneidas tenía 17 años cuando pisó por primera vez Buenos aires junto al ballet Maria Maria que dirigía Oscar Araiz. Después del estreno en un teatro porteño, Renata Schussheim llevó a los camarines a su amigo García, a quien le había rogado que la acompañara a la función, para que saludara a la compañía.
Cuando el ex Seru Giran vio a Zoca, el flechazo fue inmediato. Con inteligencia convenció a Schussheim para que organizara una cena de bienvenida en ese mismo momento y, ni bien todos terminaron sus platos en un pequeño restaurante, García sacó a relucir su costado de anfitrión , llevó a todos los comensales a su casa y allí tocó el piano y los divirtió hasta que salió el sol.
A partir de ese momento el músico no se perdió ninguna función del ballet y comenzó a mandarle flores a su camarín. Y aunque era diez años mayor que ella , todos a su alrededor comentaban que nunca lo habían visto tan enamorado. Una gripe le jugó una mala pasada y lo dejó en cama, pero el amor entre ellos había nacido y Zoca se dedicó a atenderlo durante largos días , algo que presagiaría como seria la extensa relación entre ambos.
“Hay un tema de Neil Young que dice: Every man needs a maid. Todo hombre necesita una mujer que lo cuide. Y eso es real, mas allá de cualquier de cualquier parámetro de igualdad que vos quieras poner, todo hombre necesita una mujer que lo cuide. Y toda mujer necesita un hombre que la cuide. De eso se trata una pareja. Pero en el caso de Charly eso es un poco mas pronunciado. Porque Charly es el que demanda y vos decís: Este tipo esta en condiciones de cuidarme a mi? . Zoca fue, en muchos casos, su mujer y su enfermera”, explicó el periodista Sergio Marchi.
A los pocos días de conocerse, Maria Maria debía continuar con su gira por América Latina y Zoca partió con sus compañeros. Pero la separación entre ambos no duraría mucho, porque García decidió dejar todo y viajar a Belo Horizonte para estar junto a ella. . Instalado allí, luego de convencer a los Pederneidas de que era el novio ideal para su hija, convocó a David Lebon y en Buzios formaron Serú Girán. El logo del grupo, de hecho, es Zoca vestida de ángel, el mismo disfraz que ella tenia cuando Schussheim los presentó finalizada aquella función del debut.
Diez años mas tarde, cuando ese gran amor estaba terminando, aparece Buscando un símbolo de paz, un tema grabado en Rio de Janeiro y que fue editado en Parte de la Religión. En ese álbum García tocó todos los instrumentos, a excepción de Rap de las hormigas, en el que aparecen Os Paralamas do Sucesso y Buscando...en el que está la guitarra de David Lebon. “El protagonista del tema no es un pibe, sino una chica punk que está aburrida de vestirse siempre de negro, de que sus amigos estén deprimidos y de ir a bailar desde hace tres años al mismo lugar”, explicó. Esa chica que revisa entre las pertenencias de sus padres es Zoca.
“Quien es la chica”. Agustina Larrea / Tomas Balmaceda. Reservoir Books

viernes, 4 de agosto de 2017

Y un millon de manos que me aplauden...

“El mejor recital de Charly Garcia en años - comienza diciendo Fernando Garcia en Clarin - sucedió el sábado en el teatro Coliseo durante una secuencia mágica en la que el rocker de los guesos veía caer desde sus seis teclados los años que estaba festejando. Fue una ráfaga vital de música que empezó con Fernando Samalea y una sobria adaptación al bandoneón de “No soy un extraño” y termino con lo que Garcia - un esplendido Garcia - la noche del sábado había anunciado como un momento heavy (pesado). Si cualquiera de los que llenaron el teatro Coliseo hubiera cerrado los ojos para el “momento heavy” habría escuchado la voz circa 1977 de Charly Garcia cantando “El karma de vivir al sur”. No era Charly, entonces, el que cantaba la canción como Charly la hubiera cantado sino que ahí estaba su hijo Miguel provocando un efecto doscientos por ciento piel de ave. Charly y Miguel se regalaron ese momento increíble en el que espalda contra espalda parecían ir y venir en el tiempo. Y así, Garcia y su familia (genética y artística) lograron darle una forma misteriosa a la celebración. Antes, mientras se podía ver a Miguel esperando entre bambalinas como cualquier hijo de artista, los años ochenta habían cruzado como una flecha el escenario cuando con Samalea y Fabian Von Quitiero acompañaron a León Gieco en “Los Salieris de Charly”. Los cincuenta de Charly empezaron hoy mismo, es lo que le estaba diciendo a su público. La llama esa del saco y las antorchas las mantiene encendidas ahora mismo. Cuando improvisa con suerte una segunda guitarra para Gieco en “La colina de la vida”, cuando sube su larga osamenta a su limousine blanca que lo espera en la puerta. Cuando vive, bah.”
Fernando Garcia
“Leon Gieco. Crónica de un sueño”. Oscar Finkelstein / Leon Gieco. Edit. Planeta.

domingo, 30 de julio de 2017

Te amo, te odio, dame mas

“Una tarde escuchamos Clics Modernos recién grabado, en compañía de su novia Palemberg. Alguna vez servi de asistencia al potencial suicida, compañero de tragos o similares cosas, y él (que es uno de esos artistas capaces de desprogramar el ego de los músicos que se le arrimen) me trajo de Estados Unidos el Roland Juno 60 (que le robaron a Fabian con los Soda) y colaboró con impulsar mi aventura solista desde el primer momento.
Nos subimos mil veces a zapar en cualquier lado, casi siempre yo tocaba la batería, aunque a veces también la guitarra o el bajo.
Caminábamos por la playa en Pinamar y comíamos rabas con clericó. Vimos juntos un par de mundiales y mas cosas que forman parte del patrimonio de los olvidos.
Hasta que, quizás por un descuido mio (y advertido de que estas cosas pasan), decidí - o descubrí - que no había lugar para dos egoístas en mi vida, había elegido a un rival demasiado competitivo, en materia musical un contrincante complicado y altamente cualificado.
En otros campos de batalla soy porcentualmente infalible.
Hasta el día de hoy me sorprende estar en la primera linea de la aristocracia rockera argentina, , sin embargo entiendo la mayoría de los procesos (precipicios) interiores de los últimos bastantes años del ciudadano Garcia. Porque yo también me fui a naufragar en una balsa sin madera, y porque conozco alguna de las sensaciones de tirarte de un tren en movimiento y reincorporarse lerdo, sentirse aburrido, ancho y ajeno; y creer que nunca mas vas a recuperar la chispa adecuada.
No se si Charly es bueno, malo o masomenos. Supongo que habrá quienes tengas esa misma duda conmigo.
Ahora vuelve aunque nadie entienda de dónde vuelve (tampoco es que cualquiera pueda entenderlo todo), y yo no tengo dramas con citizen Charlie, ademas ya somos grandes como para molestarnos por otros conflictos que no seamos nosotros mismos, la vida y la muerte.
Como compañero le deseo, para el viernes, buen sonido en el escenario, una noche primaveral y buen humor. Con todo eso, y viento a favor es muy probable que la gloria diga “presente”, virtud de las miles de manos que le aplaudan y las gargantas que le canten.
18 de Octubre de 2009
“Paracaidas & vueltas. Diarios Intimos”. Andres Calamaro. Edit Planeta

Sabía correr, podía reir!

"No era muy común que Donald - el cantante, no el pato - estuviera en la calle a esas horas de la madrugada. Una de sus hijas había ido a un baile en la casa de una amiga y como un buen padre la fue a buscar. Ya estaban por volver a casa, cuando distinguieron un tumulto, que a lo lejos se confundía con las luces de Punta del Este. Precavido, cerró las puertas. Y lo bien que hizo: una turba se dirigía rumbo el automóvil. Donald trató de entender la situación: un tipo alto y flaco que corría como loco era perseguido por una muchedumbre. Estaba por arrancar e irse, cuando su hija le pegó el grito de alerta.
- Charly! ¡Papa, es Charly! Abrile la puerta que lo corren, gritó ella.
Efectivamente, era Charly que llegó muy agitado al automóvil. Donald le abrió las puertas, puso primera y salieron carpiendo justo a tiempo para evitar el linchamiento. Atrás quedaron las furiosas bestias. La hija de Donald no lo podía creer, ni él tampoco. trató de saber que era lo que había acontecido pero el relato de Charly no le brindó demasiadas precisiones. Dejó a su hija en casa y se ofreció a alcanzar a García hasta su lugar de residencia.
- Donald: cantá Pinocho - le pidió Charly en el camino de vuelta a su departamento.
Era una petición rara, ya que “Pinocho” fue el único hit de los Maky Mak’s, un efímero grupo de su hermano Buddy Mc Cluskey. Donald tuvo varios éxitos como los inolvidables “Tiritando”, “Compañeros” y “Scababadibidú”, el primer reggae argentino, pero Charly lo asociaba con el tema de Buddy. Tuvo que hacer un esfuerzo para recordar la canción. Se puso a cantar y enseguida García se animó con los coros. “No sabés las armonías que hacia”, me contó Donald tiempo mas tarde. Lo dejó en su hogar, Charly agradeció, y al día siguiente fue a ver el show de Donald. Lógicamente, terminaron tocando juntos.”
“No digas nada. Una vida de Charly Garcia”. Sergio Marchi. Sudamericana.

viernes, 21 de julio de 2017

Charly & Charly

“Pero lo mas curioso no fue ver a Menem con los Stones, sino el encuentro que tres años mas tarde se produciría con Charly Garcia. Ambos se habían conocido personalmente a fines de 1998, en la producción fotográfica de “Los Personajes del Año” de la revista Gente. Aunque el músico había amenazado en 1989 con irse del país si Menem ganaba las elecciones, pero el Presidente fue esa noche a saludarlo con simpatía. Según el diario Clarin, Menem se jactó de haber estado “escuchado El Aguante todo el día, en referencia al ultimo disco de Charly”. La cumbre máxima se produjo el 30 de junio del año siguiente, cuando el músico ofreció un concierto privado en la residencia presidencial para el primer mandatario, su hija Zulemita y unos pocos privilegiados del circulo intimo. La grabación sonora de ese acontecimiento circuló luego de manera apócrifa bajo el nombre de Charly & Charly, donde no solo se escuchan las piezas de Garcia, sino también las voces de Zulemita Menem y hasta el crujir de carnes asándose a la parrilla. Al termino de las siete canciones . se oye un piano, aparentemente ejecutado por el propio Menem. El disco pretende reflejar la informalidad de un episodio que, por el contrario, fue minuciosamente concebido.
En la realización del evento fue clave un hombre de Alberto Kohan, el secretario General de la Presidencia. Se trató de Fernando Szereszevsky, su vocero, quien preparó una exhaustiva biografía de Charly para Menem y llamó a un fotógrafo para que dejara debido registro del acontecimiento. Ningún detalle quedó librado al azar y el encuentro fue un éxito, al menos para Carlos Menem, quien sumó una nueva foto a su álbum de instantáneas rockeras. “Al final, los que temían por los resultados del encuentro me tuvieron que dar la razón: la foto, que fue tapa de Clarin, tuvo mas valor político que cualquier campaña oficial”, opinó Szereszevsky, a quien los destinos de la vida ubicarían en la década posmenemista como manager de Charly Garcia”
“Rockpolitik. 50 años de rock nacional y sus vinculos con el poder politico”. Juan Provéndola. Edit Eudeba.

martes, 18 de julio de 2017

Amigos de Dios

Ademas de su caudal creativo como músico y de la afinidad que tengo con él como persona, nos conocemos desde hace mucho tiempo con Charly y nos encontramos relativamente a menudo, para hacer música o para lo que sea, y me invitó varias veces a tocar en diferentes proyectos de él, sea en disco, en vivo, en la Argentina y fuera de ella. Me pareció una retribución, por un lado, a eso. Pero seria poco decir eso porque en realidad no era una cuestión de que yo pagaba con la misma moneda que él me había pagado, sino que desde el momento que comencé a trabajar en las canciones donde él toca, pensé en él como pianista sobre todo, que es la contribución suya al disco. Y por suerte lo ví embaladisimo, estaba hecho una tromba, como pocas veces. Yo lo llame para que tocara lo que tuviera ganas. Casi no tuve necesidad de decirle que quería. Con Charly siempre la paso bien. Tenemos una relación muy particular a nivel de sensibilidad. Siempre es un placer tocar con él. Pasarnos un día en el estudio. Lo que hizo en esos temas esta buenísimo”
Gustavo Cerati
“Cerati en primera persona”. Maitena Aboitiz. Ediciones B

miércoles, 12 de julio de 2017

Enciendo un faso para despistar

Cuando trabajaba en Triple Producciones trajeron a King Crimson, que en ese momento eran dos tríos, y organizaron una serie de shows. Yo no lo podía creer. Vi los ensayos, todo. Una tarde nos llama Fripp y nos pide que armemos un ensayo con publico, que citemos a nuestros amigos. Empezamos a llamar a todos. Era un martes. Hay algunos que todavia me siguen agradeciendo. Fui con Gustavo Cerati. Estábamos tomando una cerveza y uno de los Gauchos Alemanes viene a decirle que Fripp quería conocerlo. Fuimos al camarin y Fripp le dice “Soy un admirador del buen pop y tu disco Amor amarillo es de lo mejor que he escuchado”. Gustavo se quedo pálido, era creer o reventar. Bueno, viene el show. En esa época se fumaba en todos lados pero Fripp había pedido que nadie fumara. Alguno no se daba cuenta y lo prendía igual y teníamos que pedirle que por favor lo apagara. Fripp estaba en un costado del escenario, medio como oculto. Vos te acordás que en Prix D’ami se subía al escenario por la escalera de adelante o por la de atrás de los baños? Estaba todo bien. Perfecto. En un momento vemos que aparece Charly del otro lado y se pone abajo a la altura de Fripp a fumar y mirar como tocaba. Y nosotros nos agarrábamos la cabeza! No podíamos creerlo! Mirábamos la cara de Fripp viendo a un tipo que se le había puesto a fumar y mirarlo! Entendes?!
Carlos Goldsack
“100 veces Charly”. Jose Bellas / Fernando Garcia. Ediciones B

Algún día vas a ver al cretino gritar